“El ángel de la guarda le susurra a Fabián, por detrás del hombro:
- ¡Cuidado, Fabián! Está dispuesto que mueras en cuanto pronuncies la
palabra zangolotino.
-¿Zangolotino? –pregunta Fabián azorado.
Y muere.
(Enrique Anderson Imbert)
martes, 23 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario