martes, 23 de junio de 2009

Tabú

“El ángel de la guarda le susurra a Fabián, por detrás del hombro:
- ¡Cuidado, Fabián! Está dispuesto que mueras en cuanto pronuncies la
palabra zangolotino.
-¿Zangolotino? –pregunta Fabián azorado.
Y muere.
(Enrique Anderson Imbert)

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